La vida en la Tierra ha podido desarrollarse gracias a la protección que nos brinda el campo magnético que rodea el planeta. Esta capa protectora desvía los peligrosos rayos cósmicos y vientos solares que de otro modo eliminarían la capa de ozono, dejándonos expuestos a la radiación del espacio. En los últimos 20 millones de años, el campo magnético de la Tierra se ha invertido, es decir el norte ha cambiado al sur y viceversa. Esto ha ocurrido en un promedio de cada 200.000 a 300.000 años. El último evento de cambio de polaridad ocurrió hace aproximadamente 780.000 años, lo cual nos indica que el próximo estaría por venir. En la actualidad, el campo magnético de la Tierra está mostrando signos de desplazamiento, disminuyendo a una tasa del 5% por siglo. Debido a esto algunos científicos han argumentado que una inversión completa podría estar en juego. Sin embargo, el fenómeno es difícil de predecir con precisión.
Lo que más preocupa son las graves consecuencias para la raza humana que traerá consigo un cambio de polos. Durante el proceso de cambio de polaridad, que podría tomar 100 años, el campo magnético de la Tierra disminuirá su nivel de protección hasta 10 veces, en comparación con lo que normalmente hace. Esto significa que más radiación llegaría a la Tierra, causando muchas más enfermedades en los seres vivos. De acuerdo a los investigadores, si estos altos niveles de radiación alcanzaran la superficie durante largos periodos de tiempo, regiones enteras de nuestro planeta podrían volverse inhabitables. Pero los efectos negativos no solo se verían en la superficie, los satélites en órbita también serían dañados, y cabe resaltar que hoy en día la sociedad depende totalmente de ellos, lo que causaría problemas en las comunicaciones globales, la aviación, el GPS, redes eléctricas y otras infraestructuras vitales.
Este escenario apocalíptico es inevitable, pero es importante que sepamos reconocer las señales que indican cuándo ocurrirá un cambio de polaridad para estar preparados con anticipación. Para comenzar, deberán reforzarse todas las infraestructuras actuales, como los satélites y las redes eléctricas para que puedan soportar el clima espacial extremo. Los gobiernos por su parte deberán desarrollar nuevos programas para educar a la población con respecto a los peligros que trae consigo una inversión de polos, y cómo protegerse.

