Ten presente que antes de utilizar un cristal, para cualquiera que sea el uso que piensas darle y en especial para limpiar y proteger el aura, es necesario purificarlo de energías discordantes a la propia, que pudo haber recibido en el proceso de extracción y comercialización.
Existen distintos métodos para limpiar cristales:
– Aplicar reiki
– Colocarlo debajo de agua corriente
– Rodearlo con el humo del incienso o palo santo
– Sumergirlo en un tazón con arroz o sal rosada
– Lavarlo con una infusión de agua y sal marino
– Enterrarlo en la tierra o macetero.
Importante: algunos cristales pueden ser sensibles al uso del agua o la sal, por lo que es conveniente investigar este punto, antes de proceder con la limpieza.
Una vez purificado el cristal, se procede a recargarlo (con la luz del Sol, la Luna, la Tierra, una drusa de amatista o Reiki); y a programarlo con el objetivo que se le dará, mediante un proceso de visualización y sosteniendo la piedra en la mano dominante (aquella que se usa para escribir).
El procedimiento puede repetirse siempre que se considere necesario. Las personas que trabajan con el esoterismo o las terapias espirituales, deben ejecutarlo con mayor frecuencia, dado que se encuentra más expuestos a distintos tipos de energía y entidades.
Si en algún momento sientes que el cristal cumplió su cometido y no precisas tenerlo contigo, realiza una nueva limpieza, agradécele por el aporte energético que te ofreció y entrégalo a la tierra, una gruta o una corriente de agua natural. También puedes guardarlo, por si lo requieres posteriormente.


