Cantar para curar, ese es el propósito del sanador al efectuar su canto, tan propio como su método, tan único como su persona lo permita. Este canto alivia el alma y tranquiliza al paciente y lo calma.
Sobre los cantitos de las ceremonias y la sanación, suelo hacer cantitos en las ceremonias de sanación ancestral, también van acompañadas de limpiezas o bendiciones con plumas de aves de poder, esto me nace desde el corazón como una forma de coronar lo que en el campo de los entre tiempos sucede.

Existe aquí la intención de sanar, inspirado en experiencias, visiones e imágenes que vienen a nuestra mente, obteniendo un significado propio y un valor medicinal que se va impregnando en cada nota. Cada canto contiene y ha sido creado con la intención positiva de sanar, obteniendo con ello salud y bienestar.
El canto es el vehículo de la energía personal, implica “cargar” con el poder del aliento que sale al cantar, el espíritu de lo profundo de mi ser con ese canto se bendice algún objeto o pócima, otorgándole así alguna propiedad específica para ser transmitida al receptor. La finalidad de esto puede ser la limpieza, protección o curación.
Cada canto puede mutar, variar, y se va desarrollando en un espacio en donde no se considera el error, pues aquí no hay pautas ni reglas.
Esto puede lograrse cantando directamente sobre el objeto o sustancia a transmitir. El objeto será luego remitido al interesado y la sustancia podrá ser ingerida como pócimas en el caso de líquidos o el humo soplado si se trata de tabaco icarao (que se fuma durante la ceremonia).
Cada sanador es dueño de sus cantitos, como es dueño de su experiencia y sabiduría, por haberlos recibido a su vez de su maestro o directamente de la naturaleza. El sanador capta la melodía, este proceso es involuntario además no se rige por la razón, sintiendo que se impone por sí misma y muchas veces en un idioma desconocido, por lo tanto, es único e individual, personal y mágico.
Mis cantitos poseen letra muy simple, algunas suenan como canciones de cuna y aluden a determinadas plantas, animales y elementos del paisaje poseedores del poder o simbolismo.
generalmente son melodías monocordes y repetitivas.

