[Consejo] Cuando aprendemos a decir adiós

2867

 En las relaciones que vamos formando en nuestras vidas, hay algunas que nos generan un gran apego, ya sea por protección, guardar cierta esperanza o simplemente porque entramos en un círculos; que aunque a veces lleguen a ser viciosos, nos cuesta salir de ellos; pues ser radicales con un sin vuelta atrás, siempre es más doloroso que unos cálidos puntos suspensivos.

Decir adiós implica algo radical, pues de sólo pensar que no hay punto de retorno, la situación angustia, duele en el pecho, aprieta el corazón; pero si dejamos la ventana abierta, estamos expuestos al dolor, desencanto y desilusión constante.

Cuando uno aprende a dejar ir, logra dejar espacio para que lo nuevo entre. Si acumulamos sentimientos, relaciones y personas, pronto no tendremos espacio para recibir lo nuevo, porque ya está ocupado con aquello que coleccionamos, casi como un mal de Diógenes afectivo.

Debemos aprender a decir adiós a aquellos que nos han lastimado, no nos han valorado, nos han roto o simplemente no nos ven. Ojalá podamos juntarnos con otros que aprendieron a decir adiós, para animarnos y sacar enseñanzas, y juntos aprender a construir desde lo no contaminado.

Cuando aprendemos a decir adiós, aprendemos a también a dar bienvenidas, y construimos relaciones más sanas, duraderas y sanas. Tal vez el círculo se haga más pequeño, pero absolutamente mejorará su calidad.