
Si eres de los que tiene un trabajo de oficina, de esos en los que pasas muchas horas sentado delante del computador desde las 8 de la mañana hasta tarde, entonces este artículo te interesará.
Probablemente veas la máquina de café como un verdadero oasis y como la única solución posible para ahuyentar al sueño pero no, existen otras muchas opciones (muchas de ellas más saludables) con las que pueden mantener el sueño a raya. Comenzamos.
Para comenzar, existe una alternativa real y mucho más saludable que el café: el té. Existen una gran número de variedades, se puede tomar frío o caliente e incluso con leche y sus efectos son muy beneficiosos para el organismo. El té le debe su nombre a la teína, una sustancia similar a la cafeína pero menos agresiva con nuestro organismo.
Otro punto importante es la alimentación. Si el desayuno no es el adecuado, la sensación de pesadez y cansancio puede ser todavía mayor. Para evitar esta sobrecarga, es importante realizar un desayuno ligero y lo más sano posible. Los productos con alto contenido de azúcar son un arma de doble filo ya que primero aportan mucha energía pero el efecto pasa rápido y el bajón posterior es muy grande.
El cacao también es una buena opción cuando queremos despertar. Si bien no es un alimento muy saludable, tomarlo en pequeñas cantidades. El cacao (no el chocolate) es un excitante natural y contiene una importante dosis de cafeína. Si algún día caes en la tentación, procura que el % de cacao sea alto y el contenido de azúcar lo más bajo posible.
A primera hora, cuando la sensación de sueño es grande, intenta aprovechar el aire frío de la mañana y sal a la calle con alguna excusa o incluso simulando una llamada de teléfono. Ya verás como ese aire fresco te ayudará a despertar.
Si piensas que el sueño viene producido por un cansancio o fatiga continuado, prueba con algún complejo vitamínico que ayude a tu cuerpo a estar más activo y enérgico.
Otra buena solución, si eres de los que para a mediodía y puede ir a casa a comer, es echarte unos minutos de siesta. Unos minutos son 10 o 15 como máximo. Manteniéndote en ese tiempo conseguirás recargar fuerzas y afrontar la tarde con mucha más energía. Por el contrario, si duermes de más conseguirás justo el efecto contrario.

