El lapislázuli es una piedra característica de nuestro país, siendo realmente una mezcla entre la lazulita, calcita y pirita, pudiéndose encontrar además en Afganistán y USA.
Es una roca decorativa, la cual se talla y se realizan diversos trabajos para la joyería.
Tiene como característica la capacidad de abrir el tercer ojo, equilibrando el chakra garganta (color azul, de la comunicación). Ayuda a liberar rápidamente el estrés, llenándonos de una paz profunda.
Ayuda a expresarse con confianza y dignidad, dando a conocer el respeto por uno mismo, el orgullo y la satisfacción, proporcionando dignidad, igualdad y comunicación efectiva. Permite permanecer en calma, siendo capaz de decir las palabras adecuadas en el momento oportuno.
Es una piedra protectora que se contacta con los espíritus guardianes, reconociendo el ataque y devolviéndolo a su origen. Ahuyenta el sufrimiento y la crueldad.
Armoniza los niveles físico, emocional, mental y espiritual, aportando un gran conocimiento interno, trayendo la clave para la realización espiritual, permitiéndole sintonizar con los sentimientos y necesidades de los demás, si así lo desea.
Actúa como amplificador del pensamiento, aportando claridad y objetividad, animando a la creatividad y ayudando a afrontar la verdad. Ideal para llevarlo como collar, sobre la garganta, aumentando el poder espiritual o en el tercer ojo, para prevenir enfermedades mentales, desbloqueando posibles bloqueos inconscientes. Lo ideal es hacerlo por lo menos 10 minutos al día.
Alivia el dolor de migrañas, siendo además muy beneficioso para el sistema nervioso y respiratorio. Ayuda a superar las depresiones y alivia el insomnio.
Es limpiador del sistema inmunitario y de los órganos, actuando además sobre las glándulas del timo. Ayuda a superar las pérdidas de audición y potencia el sistema inmunológico.
Desde la antigüedad se le considera amuleto para la fidelidad, y los amantes pueden llevarlo para reforzar el vínculo que los une.

