
A la hora de tratar de ponernos en forma y cuidar la alimentación, una de las primeras cosas que hacemos es contar calorías, que si bien no es incorrecto, tenemos que abrir los ojos a otros factores.
El sodio que tiene la sal, si bien no aporta calorías, puede favorecer el aumento de peso de manera considerable, ya sea en el formato de sal de mesa común, en aditivos y como conservante natural en muchísimos alimentos procesados.
En Chile, aún hay muchos lugares que poseen saleros en las mesas, inclusos en nuestras propias casas, pero cuidado, que la OMS (Organización Mundial de la salud) aconseja ingerir menos de 5 gramos diarios, o menos de 2,3 gramos por día en el caso del sodio.
El exceso de sal es considerado junto a los azúcares, harinas refinadas y otros factores alimenticios, responsable del aumento de peso en la población mundial, aparte de ser perjudicial para la salud cardiovascular, incrementando el riesgo de sufrir hipertensión arterial.
El exceso de sodio nos hace comer más, pues su ingesta en mayor volumen está asociada al incremento de energía consumida, por lo que las comidas nos sacian en menor nivel. Y una vez más hay que reparar en su consumo, porque además tiene un fuerte poder adictivo.
Debemos tratar de evitar los alimento procesados y dejar de usar la sal en la mesa, acudiendo a la técnicas de antaño de hierbas y especias, pues como pudimos observar, el sodio no aporta calorías, pero es un gran monstruo a la hora de hacernos subir de peso.

