Como he estado compartiendo con ustedes diversas reflexiones sobre la educación y la vocación, hoy quiero destacar la parte emocional, que es sumamente importante.
Como se probaba en el libro “Viva la diferencia”, a esta tierra vinimos a tres cosas: a aprender a amar lo más que se pueda, a dejar huellas para que alguien nos recuerde cuando nos vayamos de aquí, y a decidir ser felices, que es una decisión y una obligación, no un derecho, y es algo que debemos trabajar.
Si formáramos a través de esos tres aspectos, muchos temas de la educación pasarían a segundo plano, tendríamos el privilegio de educar lo emocional, que creo que hoy en día es el gran tema.
¡Un abrazo cariñoso!

