[Consejo] ¿Por qué nos enfermamos?

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Los entendidos refuerzan la idea que las causas de nuestras enfermedades están tanto en el exterior como en el interior. Si nuestro cuerpo y espíritu están sanos, serán capaces de enfrentar correctamente todos los virus, bacterias y microorganismos que nos vengan a combatir, si no, encontrarán en nuestro cuerpo las condiciones idóneas para quedarse y atacar.

Muchas de las causas de las enfermedades están más ligada a lo psicológico y desequilibrios energéticos, pues para gozar de buena salud es importante tener un equilibrio entre la mente, cuerpo y espíritu.

Dentro de lo que afecta a nuestro espíritu, podemos encontrar que nuestro cuerpo de debilita al:

–     Adoptar problemas ajenos. Esto no quiere decir que deje de ser empático, sino más bien, que no debe “quedarse con el problema”.

–     Renunciar a nuestros sueños, pues es parte de renunciar a la vida misma, y si no hay motor, no hay motivación.

–     Vivir pensando en el pasado, porque no nos deja avanzar. Si vivimos atados a lo que pasó, nos cerramos las puertas a lo que vendrá. Si fue bueno, se agradece y se avnaza; si fue malo, se saca lección, se agradece lo que se aprendió y se avanza con un conocimiento nuevo.

–     Poseer apegos emocionales que no nos dejan avanzar. Porque los apegos hacen más pesada la carga y nos dificultan el paso tanto a nosotros mismos como a los que nos apegamos.

–     Guardar rencor. El rencor es muy dañino pues también nos inmoviliza, es una carga emocional tan fuerte que nos estanca en donde estemos. Debemos tratar de perdonar para salir de ahí y llegar a nuestras nuevas

metas.

–     Reprimir nuestras emociones. Pues tal como renunciar a nuestros sueños, el reprimirnos nos llena de frustraciones. Lo que no botamos, que queda ahí y nos va destruyendo por dentro.

–     No soltar aquello que nos hace daño. A veces, nos quedamos pegados en nuestro miedo, dolor, angustia, y en vez de soltarlos y avanzar, nos vamos amarrando más a los que nos destruye. Hay que aprender a cortar la soga, y si no podemos solos, pidamos ayuda.

–     Vivir sin pasión. La vida es pasión, sin ella el sentido se pierde, se debilita. Vuelve a enamorarte de la vida, del día, la noche, el sol, el viento, la naturaleza… Ya verás, cuando vuelvas a sentir tus latidos, no te arrepentirás.