Hay que tener en cuenta que después de tomar conciencia simbolizada por la plena luz de la Luna Llena de la semana anterior, dispersamos nuestros conocimientos y llegamos a un punto en que tenemos que arreglar lo que funciona para nosotros y lo que no. El tiempo de cuarto menguante es especial para deshacernos de lo que ya no nos sirve, de lo que no es útil ni necesario en nuestras vidas, para desechar. Contra la envidia y malas energías con compañeros trabajo o de estudio
Coloque una fotografía suya (de cuerpo entero) sobre una superficie plana y limpia. Rodéela con un círculo de sal marina.
Déjela por un tiempo de siete dias y diariamente agregue una pizca de sal al círculo. Mientras lo hace, concéntrese en la idea de alejar de usted la envidia.
Al cabo de ese tiempo, tire la sal a por un desagüe o en agua que corra fuera de su casa y guarde la fotografía en su velador.
Para alejar personas indeseables
En una noche de Cuarto Menguante, llene de alcohol (whisky o vodka) un vaso de vidrio y diluya en él una cucharada de sal de cocina.
Escriba el nombre de esa persona que deseas alejar en un papel y colóquelo dentro del frasco.
Déjelo allí durante siete días y luego arroje el líquido en un río flujo de agua, siempre de espalda y sin mirar atrás tire contenido del vaso y rompa el vaso.
Ritual de protección energética
Durante los tres días de luna menguante consecutivos termine su ducha derramando sobre su espalda una jarra de agua puesta a la la luna menguante, donde cada noche se disuelven tres cucharadas de sal marina que también ha sido dejada bajo su influjo.
Antes de salir de su casa, tome una pizca de esta sal de sal con su mano izquierda y arrójela hacia atrás, sobre su hombro derecho.
Contra el mal de ojo
Si se siente decaído, esta nervioso o alterado sin causa aparente pueden muy bien ser efectos de haber sido “ojeado”.
En este caso, lleve a cabo este ritual:
Durante tres días de luna menguante ponga un vaso de agua con unos gramos de sal marina en su mesa de luz y cámbielo diariamente.
Adicionalmente, trace debajo de su cama una cruz de sal gruesa y, cuando haya transcurrido los tres días, arroje de espalda la sal a una corriente de agua.

