El caso de Lerina García Gordo se trata acerca de un aparente salto a un universo paralelo y quedarse en ese lugar. El universo paralelo al que la conciencia de Lerina saltó, nuestra realidad, no era muy diferente a la de ella. No se encontraba en el futuro o en el pasado, sino en una dimensión en la que la mayoría de las cosas seguían siendo las mismas, pero había suficientes diferencias importantes.
En marzo del año 2008, Lerina se despertó con diferentes sábanas y pijamas de los que había utilizado para irse a dormir, no le prestó mucha atención. En el trabajo, su escritorio estaba ocupado por un hombre desconocido y el logotipo de la compañía era diferente, ya al observar estos bizarros cambios, la mujer se sintió confundida, por lo que decidió ir al médico, pero sus análisis no arrojaron nada. Una vez en su casa, empezó a notar diferencias en la ubicación de las decoraciones, los muebles y su ropa en el armario.
Al tratar de darle sentido a la situación, caminó hasta el departamento de su novio Agustín, a pocas cuadras de su hogar, ya que no podía contactarlo por otro medio. Al llegar se sorprendió al descubrir que la persona en sí no existía. Regresó a su casa y encontró cosas de su ex novio Miguel, dándose cuenta que en aquella “realidad” ella aún seguía en una relación con su ex. Al no poder escapar simplemente tomó la decisión de seguir adelante con su vida. Trató de buscar información sobre Agustín a través de un detective privado, pero llegó a la conclusión de que esa persona no existía. Lerina publicó detalles de su historia junto con un pedido de ayuda en su blog en julio del año 2008. La página ya no está activa.

