Hola a todos! Hoy les voy a contar una historia que como la mayoría fue hace mucho tiempo atrás, pero yo la recuerdo como si fuera ayer. Me fui a pasar unos días a Valparaíso, alojé donde una amiga en el cerro Bellavista, apenas llegué me llevo a recorrer cada rincón de la ciudad.
Paseamos toda la tarde y nos fuimos a tomar un cafecito, como yo andaba soltera siempre estaba pendiente de que si hay alguien nuevo a quien podría conocer. Al entrar al local, divise a un hombre muy guapo pero un
poco formal para mi gusto, aún así quede embobada con él.
Estaba conversando con mi amiga de a dónde iríamos a bailar esa noche y ante cualquier nuevo movimiento yo miraba al chico, buscando coincidir y sí, cruzamos un par de miradas, pero fuera de eso nada más, al poco rato él pidió la cuenta y se fue, mi fugaz amor había llegado hasta ahí.
Nos fuimos a arreglar a casa y yo no deja de hablar de él, me imaginaba sus brazos y sus manos recorriendo mi cuerpo, eso me hacía sentir un fuego incontrolable dentro de mí.
Muy arregladitas partimos a la disco, dos mujeres lindas y solteras dispuestas a bailar hasta el amanecer. Al entrar, inmediatamente nos fuimos a la pista y de lejos me pareció divisar al chico de la cafetería, pero no
estaba 100% segura, así que seguí bailando. A los pocos minutos siento que me toman de la cintura, me doy vuelta y me dicen:
– ¿Quieres bailar?
Era el, el mismo chico que había visto hace unas horas atrás. Bailamos toda la noche, luego salimos del lugar a comprar algo para comer y nos dirigimos a la playa.
Pese a que habíamos estado toda la noche juntos, no sabia como acercarme pero en un impulso le agarré la cara y le plante un beso.
Nos fuimos a su departamento, subimos al ascensor donde seguimos besándonos y jugando, él ya había empezado a desabrochar los botones de mi blusa y yo los de su pantalón. Al entrar, la ropa salió volando, me tomo en sus brazos llevándome primero al sofá, luego a su cama y terminamos viendo el amanecer en su balcón.
Ese fue mi romance flash con un marino, a las horas, su barco zarpó y nunca más lo volví a ver.

