Si en menos de 7 minutos puede cambiar tu vida, ¿cómo no vas a poder enamorarte en ese mismo tiempo?. La historia de mi tía Elena es casi como un cuento de hadas, aunque no sé precisamente si tuvo un final feliz.
Cuando Argentina era un país de moda, mi tía empezó su negocio de “Ropa argentina”;, viajaba cada dos semanas a Mendoza y desde allá traía exclusivas prendas y accesorios. A los 25 años, ya había forjado su micro empresa, era una mujer decidida, valiente y muy solitaria.
En uno de sus viajes lamentablemente fue asaltada y al llegar a la pensión donde se alojaba había un hombre que estaba fumaba un cigarro en el ante jardín, la vio llegar muy afligida y le ofreció uno para pasar la pena, él prendió otro y se pusieron a conversar, mi tía comenzó a ponerse muy nerviosa, el tipo era canchero y la miraba con deseo.
Él terminó su cigarro, Elena también lo apago y le dio las gracias . En ese entonces él tipo le dijo:
– ¿Sabes cuánto se demora un cigarro en ser consumido?
– No. Le dijo ella moviendo la cabeza
– 7 minutos, él mismo tiempo que me demoré en enamorarme de ti. Por cierto, me llamo Franco, ¿vos sos?.
– Elena. Acostada en su cama, Elena no podía dormir, se daba mil vueltas recordando el día, el asalto, su negocio y a Franco, porque algo le pasó con él y hace tiempo que no tenía una aventura, entonces decidió salir e ir a la cocina, si se lo encontraba, se dejaría llevar.
Prendió la luz de la cocina y lo vio, él la miró y le dijo: “Sabía que vendrías” No pensaron más y se besaron, el la tomó por la cintura y la subió a la mesa de la cocina, desabrochó su bata y comenzó a acariciarla, Elena estalló de placer, Franco la tomó en brazos y la llevó a su habitación, ahí hicieron el amor toda la noche.
A la mañana siguiente y como si fuese una película, ni él ni su ropa estaban, pero había dejado una nota: “Pedí tus datos en recepción y te juro que cruzaré a buscarte”;. Mi tía Elena no me quiso contar el final, pero por como brillaban sus ojos, creo que si se volvieron a ver.

