[Historia Hot] Del amor al odio, sólo un paso…

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¿Es cierto que existe un pequeño paso del amor al odio y del odio al amor? Sí, es cierto y bien lo
sabe mi prima Sofía.
Ella se cambió a vivir a un edificio antiguo con pocos departamentos y en la primera reunión de
vecinos conoció a Amaro. Su primera impresión fue que él era atractivo y con mucho estilo, pero luego de que avanzaba la reu y reclamaba por todo, pensó: – Qué tipo más desagradable- .
Un día ella iba saliendo de su departamento y se topó con Amaro, quién casi ni la miró y solo soltó un desganado. Con eso, ella comprobó su teoría, el tipo efectivamente era un
desagradable.

Pasaron los días se encontraban en el hall, el estacionamiento y hasta incluso en el ascensor, él siempre con una pésima actitud. Sofía empezó a desarrollar una intriga tremenda, preguntas cómo ¿Qué le habrá pasado?, ¿tendrá depre?, ¿o simplemente es raro? rondaban su cabeza, esto la hizo decidir que la próxima vez que lo viera intentaría ser un poco más amistosa y
así averiguar, que le pasaba.
Se toparon nuevamente, lo saludo con una sonrisa enorme y el seguía ignorándola. Ya era oficial, Amaro era un idiota y mata pasiones.
A las semanas Sofía salió con sus amigas, entro al edificio un poco más tarde que de costumbre y un poco más contenta de lo habitual, al llegar a la puerta del departamento notó que andaba sin sus llaves y a esa hora era imposible llamar a un cerrajero, en un cúmulo de desesperación y
malas desiciones, llamó a su ex 3 veces y afortunadamente él no le contestó. Estuvo 40 minutos
pensando que hacer y llegó su vecino.
– ¿Te quedaste afuera supongo? ¿O no quieres entrar a tu casa?
– No, no quiero entrar, le dijo sarcásticamente.
– Ven pasa, te invito a un vino y pensamos que hacer.
Entraron, el departamento era lindo y estaba lleno de cajas, él descorchaba una botella de vino y luego le paso una copa, conversaron muchas cosas, entrando en confianza Sofía le preguntó que porque era así, él le contestó que solo era tímido y le costaba un poco sociabilizar con la gente y que en esa reunión en específico había reclamado porque llevaba meses con algunos problemas de otros vecinos.
En la radio sonó una canción, Sofía se paró y se puso a bailar, le estiró la mano y él se unió al
movimiento.
– ¿Te vas a ir? le preguntó un poco apenada.
– Sí, mañana vienen a buscar mis cosas, me voy a vivir a España.
Sofía sintió un enorme sentimiento de decepción y lo miró con tristeza, él tomó su cara y la besó.  El beso fue apasionado y no querían soltarse, se fueron moviendo con destreza a la cama y siguieron besándose y tocándose, ella pensó si Amaro se va a ir y no lo volveré a ver nunca más…me dejaré llevar.
Ella se desabrochó parte de su blusa, él siguió con el resto de la ropa, ambos quedaron desnudos, se miraban y se tocaban como si de verdad se conociesen de toda la vida. La luz de luna entraba entre las cortinas y el poco a poco iba entrando en ella.
A la mañana siguiente Sofía encontró sus llaves en la chaqueta, cerró su puerta y no volvió a
saber de él, ninguno quiso despedirse.

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