Había terminado una relación y luego de unas semanas fuimos con mis amigas a una fiesta, Mientras bailábamos divisé un rostro familiar, al acercarme me doy cuenta que era mi primo Juan Carlos, él andaba con un amigo al que había conocido en una reunión familiar hace un tiempo atrás.
El chico era de todo mi gusto y cruzábamos miradas al bailar, cada vez estábamos mas cerca de terminar juntos cuando apareció mi “ex”, en algún momento me sentí incómoda porque podría pasarse un rollo innecesario, pero luego lo vi intentado ser coqueto y ponerme celosa con otras chicas. Sinceramente, me pareció un poco ridículo y preferí seguir en lo mío sin importarme que estuviese ahí.
El otro chico me buscó toda la noche, intentaba acercarse a mí y que conversáramos, finalmente cedí y terminamos bailando juntos. A medida que pasaban las canciones íbamos entrando más en confianza y nuestros cuerpos danzaban al mismo ritmo. Al terminar la fiesta todos iban en busca de un after y nosotros nos fuimos juntos caminado, me tomó la mano y me llevó por unas calles y atajos que daban al río.
Conversábamos y en cada palabra podía sentir esa mezcla de tensión y química, él con mucha seguridad trataba de abordarme y nada me importaba mucho, me perdía en cada parte de su sonrisa. Al llegar a nuestro destino, nos sentamos frente al agua y comenzamos a besarnos.
Nuestro encuentro se ponía cada vez más intenso, “Por favor, vamos a mi departamento, es cerca”, dijo. Pesé a que sabía que podía ser un error, no dude en decirle que sí. Volvimos a caminar, entre las calles y las curvas habían besos y más, más deseo. Al abrir la puerta yo solo quería llevarlo a la cama, desvestirlo con suavidad, reconocer su cuerpo y hacerlo parte del mío. Mi plan funcionó y así comenzó nuestra aventura, teníamos tantas ganas de hacernos uno, unirnos, tocarnos. Sus manos eran mejor de lo que había imaginado, su cuerpo me hacía estremecer y entre tanta pasión, llegue al clímax incluso antes que él.
Durante mucho tiempo seguimos juntos, fue una relación inesperada para mí y esperada por el destino, él mismo que después tuvo que separarnos.


