Hola a todos!
Hoy les contaré la fogosa historia de una amiga en uno de sus primeros
encuentros íntimos.
Los papás de la Cami se habían ido a la playa la tarde del viernes y por fin le habían dado el voto de confianza para que se quedara sola y a cargo de la casa.
Esa noche, pidió comida y postre se sentó en el living y nos empezó a llamar para que
hiciéramos una fiesta, lamentablemente para ella, todas habíamos hecho planes y dicha dieta quedó agendada para el sábado.
Camila se fue a acostar y en la madrugada empezó a sentir unos extraños ruidos que según
ella venían de la cocina… Me llama por teléfono, pero no le pude contestar y llamo a un amigo de su mamá que vivía cerca.
– Aló?
– Hola, está Jaime? Habla Camila la hija de Patricia
– No, mi papá no está. Soy Benjamín, no te acordai de mí?
– pucha no…
– te pasó algo?
– estoy sola en mi casa y escucho unos ruidos raros, tengo miedo.
– voy para allá.
En menos de 5 minutos llegó Benjamín, se asomó por la ventana de la cocina y grito:
– Camila! No hay nadie, ábreme la puerta…
Camila bajó corriendo y con mucho miedo abrió la puerta y ahí estaba Benjamín. Era
estupendo y Camila no sabe qué cara puso, pero hasta el día de hoy la recuerda con
vergüenza.
– Benjamín! Hola, pasa, gracias por venir.
– Me asustaste flaca, parece que no hay nadie, todo bien?
– Sí ahora, si.
Afortunadamente Camila andaba con un pijama lindo y que dejaba muy poco a la imaginación.
Se sentaron en el living y empezaron a conversar, el intentaba que ella recordara que se
habían conocido de niños, se les vinieron a la mente un par de anécdotas y juntos no pararon de reír.
Se sentía química en el aire, pero ninguno sabía que paso dar.
-¿Eres cosquillosa?
-Solo algunas veces.
Benjamín empieza a acercarse a su boca, Camila tomó la iniciativa, lo agarro y le dio un beso.
Rápidamente se acomodaron en ese sofá para empezar la acción, la ropa fue lo primero en
salir volando, luego los cojines
Estaban de lo mejor cuando Benjamín le pregunta a Camila:
– ¿Está bien lo que estamos haciendo?
– ¿Y por qué no lo estaría?
Siguieron, juntos enredados entre la mesa de centro, el sofá y las cortinas. Benjamín recorrió cada cm de la piel de Camila con sus dedos encontrando así sus puntos de máximos placer, ella se dejó llevar por el roce de su piel y convirtió cada movimiento en un estallido de excitación.
Esa noche la pasaron juntos, Camila pudo dormir tranquila y nunca más volvió a tener miedo.

