Mi amiga Pilar estaba a cargo del tercero medio de un colegio y junto con otro profesor fueron los elegidos por el curso para acompañarlos en la gira de estudios. En estos viajes las hormonas de los adolescentes se alborotan, tanto así que revolucionaron hasta las de los profesores.
Al principio había una notoria lejanía entre los adultos a cargo, pero de tanto pasar tiempo juntos se fueron conociendo mejor y empezaron a entablar una amistad. Los días pasaban y más cerca se sentían del otro. Ambos eran jóvenes, estaban solteros y en otro país, sin duda un escenario donde lo impensado, podía pasar.
La última noche de la gira, los alumnos festejaron en el hotel y los profesores compartieron con ellos, pero en un rato cada uno a se fue a su habitación. Pilar quedó muy pensativa y pudo reconocer que le estaba gustado el profe, sin embargo, decidió no hacer nada y dejar que toda esa especie de “romance” quedara ahí.
Toc- Toc, sonó la puerta, al abrirla suavemente vio al profe con una botella y dos vasos “Por soportar a estos cabros, nosotros también nos merecemos celebrar, le dijo riéndose”. Ella le sonrió también y lo dejó entrar, se sentaron en el balcón e hicieron un recuento de lo vivido esos días, había mucha tensión en el ambiente, pero ninguno se atrevió a dar el primer paso. La noche pasaba y entre ellos no pasaba nada. Su colega se rindió y le dijo que se iba a ir a acostar, ella lo llevó a la puerta y antes de que saliera le dio un beso cargado de pasión, él instantáneamente la tomo por la cintura y la llevo a la cama. Con desenfreno comenzaron a
desvestirse, tenían poco tiempo para hacer lo que tenían en mente y ambos estaban lo suficientemente excitados y para empezar a cumplir su fantasía. Pilar se puso sobre él y él al verla moverse así estaba al borde del climáx, sin embargo, la espero todo lo que pudo para cerrar ese ciclo de aventura juntos y recordarlo por siempre como una gran travesura en otro país.


