Paloma era mi amiga del barrio, desde pequeña fue despierta, muy buena para leer y amaba defender a los que no tenían tanta voz. En el colegio llegó a ser la presidenta del centro de alumnos, por eso cuando entró a la universidad no me extraño que nuevamente quisiera formar parte de algún plantel estudiantil.
De la lista a la que pertenecía, postulaba para ser tesorera, sin embargo su liderazgo la convirtió en la mejor candidata para la presidencia y pese a su corta edad tenía el don de la palabra por lo que habían muchas esperanzas en que lograra ganar.
El día de las elecciones llegó, su lista iba perdiendo pero rápidamente pudieron repuntar y Paloma se convirtió en la nueva mujer al mando del centro estudiantil. Fueron a celebrar el triunfo a la casa de un compañero y al llegar estaba el hermano mayor del chico, quien también había sido presidente del centro de alumnos de su universidad, conoció a Paloma y se pusieron conversar.
Casi sin pausa, intercambiaron anécdotas e intereses hasta el amanecer, Paloma aún una adolescente, sentía haber encontrado a su alma gemela. Cada vez que su mirada penetraba los ojos pardos del chico, mil mariposas salían volando en su interior.
Esa noche quedaron en volver a verse y a los pocos días fueron juntos al teatro. Las hormonas de Paloma explotaban a cada segundo, comportándose un poco torpe y nerviosa, él lo notó y la abrazo para calmar un poco su ansiedad, luego se besaron.
Ninguno quería separarse del otro y decidieron ir a pasar la noche a la universidad. Entraron a los talleres de arquitectura, que para suerte de ellos estaban vacíos, las mesas largas despertaron algunas fantasías que más adelante se harían realidad. Después de unos cuantos besos, él la puso sobre la mesa y desabrochó su polerón, ella también le quito el suyo y así fueron desvistiéndose prenda por prenda hasta quedar desnudos. Paloma estaba nerviosa, si bien tenía algo de experiencia nunca había deseado tanto sentir a alguien dentro de ella, por otra parte él tenía mucha experiencia, pero pocas veces había alcanzado el nivel de química que tuvo con ella. Sus dedos recorrían los lugares más delicados de Paloma y Paloma recorría su espacio más viril.
Juntos vivieron una noche inolvidable, en donde después de sentirse tan cerca y tan dentro no fueron capaces de separarse, esa noche y por años, ninguna más.

