[HistoriaHot] Desde la lavandería

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Cuando recién me vine a México viví junto a otra modelo, arrendamos un departamento muy pequeño y para para tener ropa limpia, teníamos que ir a una lavandería a pocas cuadras de nuestra casa.

Ahí siempre nos encontrábamos con un tipo que atentamente miraba cada prenda que poníamos dentro de la lavadora. Al comienzo lo encontré un poco depravado, después entendí que solo buscaba que mi amiga Vanesa le diera un poco de atención. Cada domingo nos volvíamos a encontrar, al principio solo lo saludábamos, después de seguir viéndonos siempre comenzamos a intercambiar un par de palabras y finalmente terminamos los 3 esperando nuestros lavados.

Como yo sobraba un poco entre ellos, los dejaba solos y salía a pasear por el barrio. Todos los domingos por la tarde íbamos a la lavandería, la última semana Vanessa insistió en ir sola y casi a la hora del cierre. Puede deducir, que había concretado una romántica con la excusa “ropa sucia”.

No me equivoque, esa noche no llegó al departamento y apareció a la mañana siguiente, se sentó a los pies de mi cama y me bombardeo con detalles. ¡Daniela, no vas a creer lo que me pasó anoche! Me encontré con él tipo de la lavandería, estuvimos harto rato solos y nos pusimos a conversar. Ahí obvio que empezaron a pasar cosas entre nosotros. Primero me abrazó y nos quedamos pegados mirando la centrífuga, luego nos besamos y terminamos acostados en las bancas de espera ¡Era súper incómodo! Así que nos movimos y seguimos dándonos besos por todo el lugar.

Se me ocurrió subirme a una de las lavadoras encendidas, las cosas se pusieron mucho más hoy y comenzamos a hacerlo. Fue muy sexy, sus manos, su acento, como se movía, como me movía, la vibración de la lavadora hacía que nuestros cuerpos también vibraran y eso se sentía espectacular.

¿Dónde pasaron la noche? (Esperando no escuchar la respuesta que tenía en mente) Dani, la pasamos en la lavandería, atrás, hay una camilla nos acostamos ahí y en la madrugada salimos por una puerta de atrás.
¿Lo volverás a ver? Sí, mañana iré a lavar las sábanas.

Siguieron con esos encuentros furtivos por mucho tiempo, para mi suerte, por un largo periodo
nunca más me preocupe de lavar ropa.