Los fenómenos astronómicos siempre me han parecido perfectos para el romance y en uno de ellos con mi pareja decidimos escaparnos de la ciudad e internarnos en lo alto de un cerro, para poder aprovechar al máximo esa mágico momento.
El día viernes salimos temprano de nuestros trabajos, cargamos el auto y nos fuimos a una cabaña que habíamos arrendado a las afueras de la ciudad. Al llegar empezamos a preparar la atmósfera, hicimos algunas cosas para comer, descorchamos un vino y nos instalamos en una tinaja a mirar el cielo y a esperar el momento.
Estábamos disfrutando de una buena conversación y del hermoso paisaje nocturno, cuando empezamos a notar un cambio en la luna, el momento del eclipse empezaba a llegar. Nos sentíamos muy emocionados, el fenómeno duró algunos minutos y luego de eso, sentí que algo había cambiado en mí. Pese a que siempre nos hemos preocupado de mantener encendida nuestra relación, esta vez fue distinto, en el aire había en un deseo innegable de estar con él.
Al parecer a él sintió lo mismo, porque después de una mirada cómplice, se acercó, tomó mi cara y comenzó a besarme de forma muy intensa, luego comencé a tocarlo hasta notar que estaba muy encendido. Nos desnudamos y comenzamos a hacerlo bajo la luz de la luna.
Sus manos y el viento rozaban mi piel, su boca recorría mi cuello, mis manos llegaron a sentir toda esa intensidad, que luego estaba dentro de mí y mirando ambos al cielo en solo unos minutos pudimos alcanzar las estrellas.


