Llevo muchos años en una relación, pero estoy 100% a favor del sexo casual, por eso, apenas mi amiga Loreto terminó, la animé para que se bajara Tinder, esto la ayudaría a conocer nuevas personas y a no extrañar sexualmente a su ex.
Me hizo caso y se lo descargó, las primeras citas no fueron lo que esperaba, pero de todas formas conoció gente interesante y despejó su mente.
Ya en la quinta cita, llegó un tipo encantador, tenían muchas cosas en común, conversaron por largas horas y quedaron en verse otra vez.
-Amiga, por fin hice match, pero de verdad. Conocí a un tipo genial.
-le contesté: Amiga, me alegro mucho, ¿cuándo se ven de nuevo?
-El sábado.
El tan esperado día llegó y el match perfecto de Loreto tocó su puerta, fueron al teatro, luego a comer, tenían sueño pero no querían separarse, decidieron ir a bailar un rato. Llegaron a una disco, tomaron unos tragos y se movieron al compás de un par de temas. La química entre ellos era evidente, con solo mirarlos podías notar como se encendía esa chispa, sus labios se rozaron y se armó un verdadero fuego.
Loreto, estaba dispuesta a pasarlo bien y él también, por algo habían usado la app y por suerte se estaban llevando increíble. Fueron a un motel, en el lugar siguieron bebiendo, se metieron al jacuzzi, en es momento no existían miedos ni tabúes, solo la expectativa de lo que podría pasar.
La previa fue en el agua, salieron directo a la cama y comenzaron a hacerlo, hubo comunicación hablaron de sus posiciones favoritas, coincidieron en casi todas y las hicieron casi todas. Loreto estaba cansada, pero al mismo tiempo excitada de estar con otro hombre, de sentirse deseada por otro hombre y de ser tocada por otro hombre.
Los pensamientos invadían su mente, cambiaron de posición y quedo él sobre ella, tradicional pero cuando es nuevo, todo es placentero. Podía sentir su ritmo dentro y eso la estimulaba mucho, su cuerpo comenzó al electrificarse, él también lo sintió y terminaron juntos en una gran ola de placer.
El match con sus virtudes y defectos había sido perfecto en todos los sentidos. Las medias naranjas existen, no vienen a completarnos, solo vienen a compartir parte de nuestro árbol.

