[HistoriaHot] La gran apuesta

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 Con mi amigo Cris íbamos camino al casino Monticello, mientras cantábamos y conversábamos, llegamos a un peaje. Ninguno de los dos tenía efectivo y muy urgido Cris bajo la ventana del auto para ver si era posible dejarnos pasar ya que solo nos faltaban $300.

Se abre la ventanilla de la caseta y una sonrisa encandiló a mi amigo, le explicó la situación y ella amablemente sacó de su dinero para hacernos pasar. Quedamos infinitamente agradecidos y Cris infinitamente enamorado.

Después de un par de horas en el casino, se acerca a Cris un rostro familiar, era la chica del peaje. Él le quiso devolver el dinero, ella no aceptó, pero si dejó que la invitara a un trago.

Estuvieron juntos toda la noche y se notaba una gran complicidad entre ambos, no apostaron en el casino, pero iniciaron su propio juego de apuestas y se retaban constantemente a hacer cosas ridículas, lo estaban pasando de lo mejor cuando ella le dice que se tiene que devolver, ya que mañana le tocaba el primer turno en el peaje, Cris sintió una profunda sensación de decepción, recién habían empezado a conocerse y a pasarlo bien, sin embargo la llevó al bus y la dejó ir.

Al otro día, me levanté muy temprano, Cris ya estaba tomando desayuno. Dani, yo iré al peaje ahora, porque no puedo quedarme así. Al rededor de una hora después, vuelve con la chica del peaje que se llama Beatriz, la invitó a almorzar y disfrutaron juntos de la tarde libre. Yo fui a tomar una siesta y los solos para que pudiesen conquistarse.

El juego de apuestas siguió hasta que él empezó a tomar las riendas del asunto y sin pudor le dijo: “Te apuesto a que no te atreves a darme un beso”. Ella sin pensarlo, lo agarro y lo besó sin parar durante un buen rato, las hormonas de ambos comenzaron a acelerarse y él le sugirió ir a su pieza. Subieron el ascensor muy nerviosos, sabían lo que iba a pasar ahí, pero ninguno quería oponerse.

Al cerrar la puerta, el la besó muy candentemente y de apoco la fue conduciendo a la cama, ella tendida lo mira y se ríe de forma muy coqueta, y de apoco comienza a desvestirse, él también lo hace. El solo hecho de sentir el roce de su piel los hacía sentirse único y hechos el uno para él otro. Esa tarde estuvieron entrelazados todo el día, lo que había pasado aparte de ser muy pasional, había dejado una cuota de magia difícil de olvidar sobre todo porque al hacerlo sintieron una conexión difícil de describir. Cris me dijo que pese a todas sus experiencias sexuales, nunca había sentido algo como lo que le pasó al estar cerca y dentro de Beatriz. Yo no quería conocer detalles, pero entendí que mi amigo había encontrado a la pieza que terminaba de armar el rompecabezas.