Renato mi compañero del colegio siempre fue un alumno destacado, al entrar a la universidad sus notas siguieron siendo las mejores de su sección y rápidamente comenzó a hacer las ayudantías.
Dentro de sus compañeras/ alumnas, había una chica que le robaba el sueño.
El semestre estaba por acabar y su alumna favorita estaba por reprobar el ramo, así que se él amablemente se acercó a ella con el fin de prestarle su ayuda, ella aceptó y ahora aparte de la ayudantía, también tendrían algunas clases particulares.
Las primeras clases fueron en la universidad y a medida que se acercaba el examen, se duplicaron las horas de estudio y el Rena comenzó a ir a su casa. Tenían mucha onda y una química evidente. El día antes del examen, él fue a su casa, tuvieron la última clase y el primer acercamiento ya que se besaron tiernamente al despedirse, y ella le prometió que si pasaba el examen, celebrarían juntos.
Empezó la prueba, Renato la esperaba afuera, el reloj avanzaba y de repente se abre la puerta con un grito de felicidad, su compañera, había aprobado con distinción máxima el examen. Se acercó, lo besó y le dijo: “Tuve el mejor profesor, ahora a celebrar”. Compraron una botella de champaña y se fueron juntos al departamento de Renato. Abrieron la botella, hicieron salud y comenzaron a relajarse, luego a comenzaron a besarse, tocarse y así pasaron a otra materia, que
debían aprenderían a través de sus sentidos y no podían reprobar.
Él con sus manos fue escalando el cuerpo de ella, se detuvo en cada surco y en cada monte llegando así a lugares impensados, que la hacían estremecer, arqueando su cuerpo y jadeando cada vez más rápido, el primer grito de placer arrancó a los pocos minutos. Ahora era el turno de que su profesor disfrutara. Ella lentamente fue deslizando su lengua por el cuello, los hombros su torso, llegando lentamente a sus máximas zonas de excitación..
Después de eso la celebración siguió inolvidable y así fue como “el perno de nuestro curso” tuvo su primera vez.


