[HistoriaHot] Mi particular fan

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Cuando aún no estaba comprometida, publicaron mis fotos en una revista internacional, este fue uno de los primeros trabajos que apareció en el exterior y estuve muy contenta con los resultados.

Estaba viajando para otra sesión y en una escala en Lima vi como un apuesto hombre no me sacaba los ojos de encima, yo estaba en el duty free y comenzamos un juego de miradas, hasta que él se acerco y me dijo: ¿Eres la chilena Daniella Chávez, cierto?. Sí, soy yo. Le contesté un poco coqueta.

Vi tus fotos en una revista y la verdad es que quedé sorprendido con tu belleza.
Gracias, ahora hable un poco más tímida. Me acerqué a pagar unas cosas a la caja y él insistió en que corría por su cuenta todo lo que llevara y me invitó a almorzar. La escala de mi vuelo era eterna y con un poco de recelo, acepté.

Conversamos un largo rato, nos reímos, era hora de seguir con el viaje y de repente se escucha por el altoparlante: “El vuelo 709 con destino a Ciudad de México ha sido cancelado”, me quería morir, necesitaba estar ahí antes de la madrugada.
¿Pasó algo Daniella?. Acaban de cancelar mi vuelo, no sé que voy a hacer, dije muy preocupada. Yo te llevo, voy a México ¿te sirve?.

Me subí a su avión privado, no podía creer tanto lujo, ese fue sin duda uno de los viajes más agradables de mi vida. Con respecto al tipo, era muy sexy y con mucho poder, pese a que me hubiese gustado haber tenido una aventura en el avión, preferí mantenerme al margen.

Llegamos a México, intercambiamos teléfonos y a los días volvimos a salir, después de nuestra 4ta cita en esa ciudad, me invitó a Playa del Carmen por el fin de semana, nos volvimos a subir a su avión y comenzó el juego.

Hubo mucho coqueteo desde el principio, él ya se acercaba con algunas caricias y yo lo miraba con deseo, hicimos un brindis y nos besamos con bastante lujuria. Después de un rato, pasamos unos asientos más atrás, me recosté y él se posó sobre mí, me besaba y levantaba mi vestido para poder tocar mis piernas, yo iba de prisa desabrochando su camisa y de a poco su pantalón, el juego de caricias y de placer siguió durante todo el vuelo, no puedo dar más detalles, pero solo basta con decir que: “hay fantasías que se hacen realidad”.