[HistoriaHot] Noches a la Habana

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Cuando sales de vacaciones todo se vuelve mágico y si tienes la posibilidad de ir a un lugar con esa mística esa sensación crece mucho más.

Fuimos con mi chico a Cuba y en uno de los shows del hotel un cubano espectacular me saca a bailar salsa, yo sabía bailar y quería que mi novio me viera para que luego de eso, disfrutáramos de una noche juntos y llena de pasión. El bailarín se pego a mi cuerpo, era alto, fornido y se movía increíble. Puso su mano en mi cintura, y ahí comenzó mi propio espectáculo. Mis caderas vibraban al son de la música, bailaba con él, pero no podía sacarle la vista de encima a mi chico y solo pensaba que después iríamos juntos a a hacer de las nuestras en la habitación. Nos seguíamos moviendo, exploré toda mi sensualidad y
con cada movimiento intentaba insinuarle, que aunque no estuviésemos bailando solo quería moverme con él.

La canción terminó, la gente aplaudió y otras personas fueron a la pista. Me acerqué a mi novio, me tomó de la mano y me llevó por el ascensor, el plan había funcionado. Llegamos a la habitación, me cargo en brazos como una novia y me tiró a la cama. Comenzamos a desvestirnos uno al otro con delicadeza, como si no quisiéramos desperdiciar ningún momento, contemplo mi cuerpo desnudo y se hundió en el.

Esa noche fue mágica, nos sentimos más conectados que nunca. Cuando él entraba profundamente en mí, ambos queríamos estallar de placer, pero al mismo tiempo ninguno quería que se acabara ese momento. Extendimos el encuentro con respiraciones y preámbulos, al momento de no controlar mas las ganas de estallar, ambos acabamos al mismo tiempo y con el orgasmo más intenso de la vida. Y así sin querer, empezamos a hacer del tantra una especie de ritual para los momentos más ardientes y más especiales.