Cuando empecé mi nueva relación, todo me parecía perfecto, él era un hombre amable y muy cariñoso, con el solo hecho de estar juntos sentíamos que nada más era necesario. El tiempo transcurría y me enamoraba más y más, quería conocer todo de él y preguntas inevitables comenzaron a ser parte de nuestras conversaciones, cada vez sentía más curiosidad por saber de sus relaciones anteriores.
La primera vez que hicimos el amor quede maravillada, la forma en que me tocaba, en como comenzaba el juego, lo que me decía para encenderme, todo, todo me hablaba de alguien que tenía mucha experiencia o mucha imaginación.
Después de un tiempo juntos, el sexo seguía siendo increíble, no había rutina, no había nada que no me gustara cuando lo hacíamos, me sentía en las nubes e imaginaba fantasías a cada segundo, él era tan bueno y tan joven como yo, me intrigaba mucho saber porque era tan increíble en la cama.
No aguante más y le pregunté, su respuesta me dejo anonadada, había sido el amante de una mujer mayor, estuvo 3 años con ella a escondidas, reuniéndose solo en algunos viajes a la playa y hoteles.
Al comienzo no sabía que pensar, me invadió una especie de recelo, el hombre del que me estaba perdidamente enamorado había sido el “patas negras” de una mujer madura. Cometí el error de que me la mostrara, se negó pero seguí insistiendo y lo conseguí, sin duda lo peor que podía haber hecho, era: linda, elegante y extremadamente sensual.
Cuestioné nuestra relación, nuestro amor y hasta nuestros encuentros sexuales, después de saber esta historia, sentía que me costaría mucho recuperar la confianza, no en él, él no había hecho nada malo, solo que sentía que yo no estaba a esa altura.
Me distancié unos días para pensar y hacer que no me afectara, ella formaba parte del pasado y yo era su presente. Tenía que reivindicarme conmigo, quería sentirme bien, fui a una tienda, compre juegos, aceites de masajes y la lencería más sensual, lo esperé con un conjunto negro y portaligas, lista para que nos volviéramos locos haciendo el amor.
Al verme así, comenzó a seducirme y a hacérmelo de inmediato, fue tan mágico para mí, y para él, que terminé agradeciendo todos esos años de experiencia.

