La historia de mi primo Renato es para no creerla y francamente nunca sabré si lo que cuenta es verdad.
Un día, fue a una fiesta en la casa de sus amigos estaba lleno de gente, había buena música y mucho, mucho alcohol, su novia llegaría mas tarde porque antes de eso tenía un cumpleaños familiar.
Luego de haber tomado muchos tragos, mi primo se anduvo emborrachando y muchas veces con alcohol se pone bastante hot.
Vio llegar a su novia y se fue corriendo tras ella que justo había entrado al baño, se encerró y apagó la luz. -“Acá estás, te he estado esperando toda la noche”- la besó apasionadamente, ella se fue encendiendo. Ese día llevaba una falda y el aprovechó la comodidad de ese atuendo para empezar a jugar, la tocaba con tanta seducción que sin duda era imposible resistirse. Comenzaron a hacerlo, la situación era extraña, encerrados en un baño, escondiéndose del resto, eso la encendía mucho, sentir que lo que estaban haciendo era algo prohibido, fue sin duda la sensación que ayudó a hacerla acabar.
Al terminar, él enciende la luz, se mira al espejo y se da cuenta de que sigue muy borracho, mira a su lado y no reconoce muy bien la cara de esa chica.
– ¿Marcela eres tú?
- ¿Cómo que Marcela, Renato? ¿Es un broma?
Renato no podía creer lo que estaba pasando, confundió a su novia con la que decía ser su mejor amiga.
- ¿Por qué andas con esa polera de la Marce?
- Me la prestó…
Su confusión, su mente no daba más…
- Pero Gaby, si sabías que era yo ¿por qué no paraste?
Gabriela no fue capaz de decir nada, Renato le pidió que saliera del baño. Se quedo un rato solo, se miró al espejo y comenzó a llorar, de cualquier forma ya había perdido al amor de su vida.

