[Impacto] Misteriosa esfera negra perfecta cruzó el cielo de Madrid un verano de 1955

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El 14 de julio de 1955, a las 20:35 horas, apenas cinco minutos después de la puesta de sol, dos médicos norteamericanos, los doctores West y Ellis, se encontraban descansando en la terraza del Hotel Castellana Hilton, en pleno centro de Madrid. West estaba escribiendo una carta y Ellis, que además era un experimentado piloto, observaba el vuelo de los vencejos sobre el gran patio abierto del Hotel. Fue entonces cuando el primero de ellos, el doctor West, centró su atención en un punto negro que se acercaba rápidamente por el oeste. Al principio pensó que se trataba de un águila o de alguna otra ave rapaz, pero a medida que el punto se acercaba su tamaño fue aumentando y sus contornos haciéndose más y más evidentes. No era un ave, sino una esfera perfecta, de color negro, que no reflejaba la luz del sol y que se movía rápidamente hacia el este.

El relato es uno de los más de 12.000 testimonios sobre avistamientos de ovnis recién hechos públicos por la administración norteamericana. El Gobierno de los Estados Unidos acaba de publicar en internet 129.000 páginas relativas a los miles de casos estudiados entre los años 1947 y 1969, durante el llamado «Proyecto Libro Azul», con el que se trató de averiguar si los ovnis podían constituir, o no, una amenaza nacional. Entre los miles de casos publicados uno de los más significativos fue, sin duda, el protagonizado por los doctores West y Ellis, ambos residentes en Palm Beach, California, durante sus vacaciones en Madrid en julio de 1955. Mientras que otros casos fueron descartados por los militares por confirmarse que se trataba de globos, meteoros o aviones, este fue archivado sin que pudiera encontrarse una explicación plausible para lo observado por los dos médicos. Debido a su formación académica, ambos testigos fueron calificados de fiables por los expertos de inteligencia aérea de la base de Colorado Springs que analizaron los testimonios.

“Recuerdo que estaba mirando cómo el sol se ponía por el horizonte justo después de terminar mi carta”, explica el doctor West en su declaración. “El doctor Ellis también estaba en la terraza y observaba algunas aves que volaban alrededor del edificio. Cuando volví a mirar al cielo hacia el noroeste vi lo que en un primer momento interpreté como un ave grande alzando el vuelo, un halcón o un águila, planeando muy alto sobre todas las demás. Sentí curiosidad y según observaba esa cosa acercándose por el oeste me quedó más que claro que no era un pájaro, ni un avión, ni nada que yo haya visto antes, porque su silueta dibujada contra el cielo brillante era una esfera perfecta, parecida a las fotos que he visto del sol durante un eclipse total. Llamé la atención del doctor Ellis hacia el objeto, y ambos bromeamos diciendo que debía tratarse de uno de esos famosos platillos volantes. Pero a medida que los segundos pasaban se convirtió en cualquier cosa menos una broma”. Durante un minuto y medio, ambos observaron cómo el objeto, negro y sin ninguna luz distintiva, volaba lentamente sobre Madrid, adquiriendo más y más velocidad a medida que avanzaba hacia el este y desaparecía en el horizonte. Su tamaño, según el doctor West, era un tercio de la luna llena.