Las consecuencias de ser una chica Playboy

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¡Ser una Chilena y vivir en Chile me está pasando la cuenta! “¿Por qué?”, dirán ustedes. Pues ser una chica que hace cosas fuera del común del resto de las chilenas es muy complicado, pero sobre todo muy desgastador psicológicamente, pues la reacción de la gente no siempre es la ideal. Algunos ya me conocen y saben que soy muy liberal con mi cuerpo y mente, y que hago cosas que quizás no muchas se atreven.. Tengo mi mente firme en mis objetivos y si para lograrlo tengo que mandar gente a buena parte lo haré y lo hago.

Me gusta hacer lo que yo pienso que es necesario para mí y no para el resto, si alguien intenta usarme laboralmente se encontrará con una mujer que termina usando los recursos y medios que tenga a mano para ser indispensable y necesaria donde al principio era una más. Me gusta sobresalir, quizás por eso decidí trabajar con Playboy, y lo he pasado muy bien haciéndolo. Sin embargo, no todo ha sido bueno, mucha gente gente en Chile aún tiene una mentalidad muy cerrada y tiene ideas equivocadas acerca de Playboy y en general parece que no les gustan los desnudos. La verdad, me siento muy discriminada por mis propios compatriotas. Los mismos que cuando llega una modelo extranjera que incluso muestra más que yo, ya sea para Playboy o para sus redes u otros medios, la reciben como una gran celebridad; salen en concursos de televisión, son invitada a cuanto programa de televisión pueda ir, y en general reciben todo el cariño, respeto y admiración… Chile es un país que se caracteriza por valorar más lo de afuera que lo propio y lo mismo pasa con los músicos y artistas locales que ven cómo día a día es más valorado el trabajo de artistas extranjeros que chilenos.

Pero volviendo a mi caso. En muchas partes del mundo una Conejita Playboy es una verdadera celebridad, pero aquí en Chile, por lo menos yo soy tratada como lo peor del género femenino y se me acusa de denigrar a las mujeres. Aquí si te desnudas ya eres lo peor de la sociedad y sufres el castigo mediático. Es el doble estándar de las mismas mujeres que critican mis fotos porque son muy sexuales y son ellas mismas las que hacen filas de una hora y repletan las salas de cine para ver las 50 sombras de Grey y que, por cierto, después protestan por que esperaban más sexo.

Creo que si fuese una mujer débil estaría con depresión y me habría dado por vencida, pero soy fuerte y seguiré haciendo mi trabajo para el que desee verlo.  Yo no vivo de la televisión, por ende, no me importa que me censuren de algunos programas o que algún personaje con influencia me quiera sacar del medio. Para mí da igual solo espero ser tratada con respeto; me gustaría que las mujeres que tantas veces sacan la voz porque ser violentadas o discriminadas, se dieran cuenta de que yo –o cualquier mujer que decide quitarse la ropa o vivir su sensualidad con entrega– tampoco merece ser discriminada, atacado o castigada por las decisiones que tomo libremente.

¿Por qué atacarnos entre nosotras, mujeres? ¿Por qué insultar?

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