En los años 80 los Pitufos eran una de las caricaturas más populares. La imagen de éstos estaba por todas partes y probablemente la mayoría de los niños tenían algún peluche de su personaje favorito. Un día una niña le comentó a su madre que su muñeco pitufo la había golpeado, como era de esperarse la madre no le creyó. A la mañana siguiente la niña amaneció muerta y el pitufo, que la acompañaba todas las noches para dormir, estaba lleno de sangre. A partir de allí se comenzó a tejer la leyenda de que estos personajes eran malignos y muchos padres, aterrorizados ante la idea de que pudiera ser verdad, se deshicieron de los muñecos de sus hijos, algunos incluso llegaron a quemarlos. Se cree que la caricatura tiene numerosas simbologías que delatan los aspectos malignos de estos personajes: Papá Pitufo, vestido de rojo, representa al diablo, 7 de los pitufos representan los 7 pecados capitales y Gargamel sería un sacerdote y su casa parece y representa una Iglesia en ruinas.


