Parece que uno siempre ha necesitado del otro para funcionar, pero lo cierto es que la moda nos ha demostrado una vez más que las reglas (a veces) están para romperlas. La corbata ha perdido su poder en el armario masculino y cada vez son más los que huyen de ella. Lo malo es que no siempre se consigue la ejecución adecuada o se elige la mejor ocasión para llevarla a cabo. Hay determinadas cuestiones a tener en cuenta antes de tomar esta decisión si se quiere evitar que la función del traje pierda sentido.
¿Cuándo no usar corbata?

Estudia bien la situación, asegúrate de que conoces todos los detalles necesarios antes de vestirte y no tendrás de qué preocuparte.
En el entorno laboral dependerá del tipo de empresa para la que trabajes. Las más tradicionales no suelen ver con buenos ojos el hecho de desprenderse de la corbata pero en cambio hay otras que huyen de los códigos más rígidos y prefieren que su plantilla opte por un vestuario más relajado. Lo mismo sucede con los eventos festivos. En los matrimonios, por ejemplo, olvidarse la corbata en casa no es buena idea. Tampoco lo es en fiestas donde se pide ir con atuendo de cóctel o en actos académicos si no quieres dar una imagen equivocada.
Cómo llevarlo a la práctica
Una vez elegida la ocasión, hay que pasar a la práctica. Esto es mucho más sencillo de lo que parece porque no hay tantas cosas de la que preocuparse. Lo principal aquí es la elección de la camisa. El color blanco resulta infalible con cualquier tono de traje, pero también puedes animarte mezclando tonos neutros o incluso ir todo al negro. Es entonces cuando toca prestar atención al cuello de ésta.
Necesita enmarcar el rostro por lo que debe estar abierto pero no demasiado para evitar que el resultado sea desaliñado. Desabrocha únicamente uno o dos botones para mantener las solapas de la chaqueta juntas y, si llevas camiseta interior debajo, evita que se vea. Hazte con un modelo de escote de pico en lugar de redondo y procura que quede cubierta para dar un aspecto de mayor pulcritud.
Por qué animarte a hacerlo

Una de las cosas que debes tener claro a la hora de animarte, es que los accesorios cobrarán más importancia que nunca. La corbata es el complemento principal por lo que si vas a prescindir de ella, no renuncies al resto de componentes que pueden dar lugar a un gran look. Sobre todo porque serán ellos los encargados de marcar la diferencia entre un estilismo soso y uno atractivo.
El pañuelo pasa en este momento a convertirse en prioritario, lúcelo con gracia para que pase a centrar atención y escoge uno que sea adecuado al traje y la camisa que lleves. Lo mismo ocurre con zapatos, el cinturón o los tirantes, el reloj e incluso calcetines si te animas a poner un toque divertido.
También las colleras pueden ayudarte a ganar la elegancia que pierdes por el otro lado. Además, puesto que no necesitas demasiada formalidad puedes jugar con diseños más desenfadados para darle un plus de estilo.

