Las creencias limitantes impiden crecer y desarrollarnos como personas, aunque en estricto rigor son sólo una percepción de la realidad o cosas que le sirvieron en algún momento, y que damos como correctas, aunque sólo sea en nuestra mente, pero ya no son necesarias, y nos limitan expandirnos.
Pueden ser hechos que se incorporaron a su vida desde la niñez a través de una opinión o algo vivido, y que está marcado por un sesgo negativo, como por ejemplo los “yo no puedo”, que decretan sus actos y hacen que se preponga ante una situación desfavorable.
Estos temas están ligados al autoestima y realización de logros como, por ejemplo: la búsqueda de pareja, de empleo, de características personales nuestras y la incapacidad de poder realizarlas. Muchas veces están ligados a sólo una experiencia que no estuvo a su favor, y da por aplicable para toda su vida e impide que, por temor, vuelva a intentarlo, con autofrases como: no sirvo para hablar en público, siempre hago las cosas mal, no sirvo para tener una relación estable.
Consejo: para cambiar todo nuestro entorno basta cambiar sus creencias y actitud, atrayendo a través de la palabra con “yo puedo”, “esta vez lo lograré”, “ahora sí”. Basta creer en usted, para que el mundo así lo crea. Creer es poder.


