Aunque quisiéramos que las relaciones de pareja duraran toda la vida, sabemos que por diversos factores se generan quiebres. Cuando hay hijos se complica un poco más el escenario, por eso hay que aclararles que no se divorcian como padres, y que esa unión los va a acompañar siempre, además de que ellos no pueden hacer nada para juntarlos, y que no son responsables.
Por eso hoy quiero hablarle a los papás separados, que están educando solos a sus hijos y tienen el desafío de manejar el tiempo que pasan con ellos, porque deben organizarlo, ya que son breves, y hay que disfrutar, jugar, hacer tareas, y darle espacio al diálogo.
Hay muchos que en esas circunstancias se toman la paternidad con mayor profundidad, lo
manejan distinto, así que los invito a tener espacios de postura de límites, de entrega de afectos, para que sus hijos sientan que con el papá no sólo están de fiesta, sino que hay obligaciones que cumplir.
Es favorable que los niños sientan que las normas de sus padres, aunque estén separados, son semejantes y no hay mayores discrepancias, eso les dará mayor confianza, estabilidad, y
seguridad.
¡Un abrazo!

