Llega fin de año y es tiempo de renovar energías, de limpiar y dejar atrás todo aquello que no nos deja avanzar, incluyendo nuestros miedos, nuestras penas y todo aquello que nos hace sentir pesados nuestros espacios.
El sahumerio viene de tiempos remotos, limpiando las casas o lugares con humo, con el fin de
aromatizar, perfumar y dejar fluir, por lo mismo se recomienda hacer algo sencillo, pequeño, en donde menos es más.
Para realizar nuestro ritual, se necesita una fuente que nos permita sostener el fuego. Puede ser
una pailita de greda, o un recipiente que no se vaya a quemar.
Los ingredientes pueden ser variados, según lo que uno tenga: Cascaritas de ajo, de naranja, palitos de canela, varitas de vainilla, ají cacho de cabra, hierbas de jardín, palo santo, romero, incienso negro, pino, lavanda, etc.
También se le puede incorporar azúcar para que traiga consigo energías tiernas, dulzura y amor. Siempre algo aromático que desinfecte áuricamente la casa, pues las casas y sus
rincones también se enferman, y existen lugares y rincones en donde la energía se estanca.
Se debe comenzar por prender el carbón vegetal que se puede comprar en cualquier local que
vendan inciensos, es muy fácil de encontrar, y también ayuda el eucaliptus, que con su aceite,
ayuda a la proliferación del fuego. Lo importante es estar con el corazón abierto y hacer oraciones que salgan desde el corazón. Son las mejores.
Cuando se prenda el fuego y comienza a salir el humo, hay que ir mentalizándose que este humito va a desinfectar la casa, sin pensar en personas, sólo energías, deshaciéndome de todo lo que no he podido superar. Se puede hacer en familia, de manera sencilla, divertida, tranquilos y sin apuros. Para conectarse con el fuego hay que ir alimentándolo, hablándole, pero recordemos que es el humo el que desinfecta.
Para realizar el ritual se puede pedir ayuda a nuestros ancestros, pues son los mayores que uno
tiene, sumando también a los ángeles y las fuerzas del bien que nos cooperen para limpiar los
espacios. Así, ir pasando este humo por toda la casa y sus rincones, proyectando energía y
pidiendo protección.

