Recientemente, un grupo de turistas de diferentes nacionalidades se encontraba navegando un lago en una ciudad de China. Fue una señora quien primero se dio cuenta de lo que estaba sucediendo directamente sobre sus cabezas y fue cuando todos comenzaron a grabar la imponente escena. Siendo que las nubes han demostrado ser caprichosas en sus formas y que motivan a los espectadores a algún tipo de interpretación, nunca se había visto algo tan majestuoso de lo que parece ser un ser alado gigantesco que va entrando a una ciudad celestial, donde lo espera un coro de ángeles.

