El eventual estallido en 2018 de una guerra de escala mundial podría originarse en tres regiones, según observa Robert Farley, especialista estadounidense en defensa y seguridad nacional.
Corea del Norte: El analista subraya que esta crisis es la más peligrosa de todas, sobre todo a raíz del éxito de Corea del Norte en la fabricación de misiles balísticos y debido a la inexperiencia diplomática de la administración de Trump. Ambos países tienen incentivos para lanzar un ataque preventivo. En el caso de EE.UU., porque podría destruir las comunicaciones e instalaciones antes que Corea del Norte lanzara sus misiles, mientras que Pionynag podría querer evitar este escenario mediante su ataque. Por todo ello, la prolongación de este conflicto entre Corea del Norte y Estados Unidos y la tensa situación en la región podría acabar arrastrando a Japón y a China a una eventual guerra, advierte Farley.

Taiwán: El investigador llama la atención sobre el aumento de las actividades militares de China en la región, condenadas por EE.UU., que ha respondido al creciente poder militar de Pekín en la zona con el anuncio de un gran acuerdo de venta de armas a Taiwán. La incertidumbre política entre ambos países podría desatar un conflicto en la región, cree el especialista.
Golfo Pérsico: El último puesto en la lista de potenciales focos de conflicto internacional lo ocupa el golfo Pérsico. En particular, Farley llama la atención sobre la confrontación entre Arabia Saudita e Irán. Dado que la administración de Trump ha aceptado la victoria del régimen de Bashar al Assad, ahora EE.UU. redirige sus esfuerzos a la confrontación con Irán, lo que podría derivar en un exceso de confianza en Arabia Saudita, estima el analista. En concreto, el autor recuerda que Arabia Saudita anunció oficialmente su voluntad de establecer una coalición diplomática y militar contra Irán con la posibilidad de incluir a Israel. Asimismo, recuerda que el golfo Pérsico es una zona de interés de Rusia. La situación en el mundo sigue siendo peligrosa, a lo que se une la confusión diplomática de la administración de Trump, que ha creado cierta ambigüedad que aumenta la posibilidad de que se produzcan fallos en la gestión de las crisis, estima Farley.

