[Consejo] Desordenar para ordenar la vida

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Si hay ciertos temas que nos hacen ruido, lo mejor es sacar todo fuera para hacer revisión y luego poco a poco volver a ordenar.

Ya se ha visto que uno al querer ordenar su vida, comienza por ordenar sus espacios, ya sea trabajos u oficinas, deshaciéndonos de todo lo que sobra para dejar lugar a aquello que sí queremos que esté, pues nos aporta.

¿Cuántas veces tenemos cajones llenos de manuales, cables, y millones de cositas que ni recordamos para que servían?, ¿está nuestro closet lleno de ropa que ya no nos cabe, por si algún día adelgazamos, o por si un día me toca usarlo?, ¿Cuántas veces observamos este mismo comportamiento con lo emocional, con nuestras vidas y las personas que la conforman?

El orden es personal, no existen patrones determinados que nos guíen, si funciona para cada uno, eso ya está perfecto. Cada uno puede tener su propio concepto de orden, y este puede ir cambiando con el tiempo. Nada es tan estático, ni tan exacto.

En nuestro closet mental también guardamos historias en cajones y baúles, y a veces excedimos la capacidad de almacenamiento y hay que comenzar a limpiar. En nuestras vidas estamos llenos de traumas, emociones negativas y sentimientos que nos alejan de la felicidad, causándonos daño sin permitirnos continuar.

La limpieza y el orden es un método de meditación para purificar el espíritu. Lo mejor es ir poniendo orden con lo más sencillo, con lo que menos cuesta, y de ahí aumentar la complejidad, de manera de adquirir un poco de entrenamiento antes de tomar las decisiones importantes.

Tal vez lo primero es llegar a reconocer que existe un cierto caos, luego decidirnos a tomar cartas en el asunto y luego la acción misma. ¿Qué debemos esperar para realizar un orden?, ¿un colapso tal vez?, ¿Será mejor empezar antes que las cosas o situaciones lleguen a extremos?

Cuando sacamos todo aprendemos a ver, a seleccionar, empezamos a ver aquello que ni recordábamos tener, empezamos a sentir nuevamente ciertas emociones, o a dejar de lado porque simplemente ahora no tienen importancia. Una vez conectados con lo nuestro, vamos sabiendo que se debe quedar y que debe salir. No es una tarea fácil, pero sí necesaria para continuar livianos en la vida.

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