A primera hora del día
Si trabajas de mañana, el afeitado a primera hora, sí. Pero ¿antes o después de la ducha? Esto va de acuerdo a los gustos. Aunque es mucho mejor después de la ducha, ya que así los poros de la piel se dilatan, el pelo se despega de la cara y resulta más fácil el rasurado.
¿En seco o con agua?
La respuesta, la misma que antes, según el gusto de cada uno. Pero, para los que tienen la piel sensible, aconsejamos que sea con agua. Ya sea durante la ducha o utilizando espuma y/o gel como complemento de la maquina eléctrica. Ambas opciones suavizan la piel, reducen la fricción y con ella la irritación durante el afeitado. Eso sí, usa una maquina 100% resistente al agua, para que puedas ducharte con ella y enjuagarla, tantas veces como quieras.
Tras el desayuno
Por si te surge la duda, inmediatamente después del desayuno no es el mejor momento. O si eres de los que te afeitas por la tarde… justo después de comer, tampoco. Se supone que tras la ingesta de alimento, los capilares están más vascularizados y la irritación y los cortes surgen con mayor facilidad. Las cosas cambian a partir de media hora después de comer, ya que durante la digestión la sangre afluye a los órganos que intervienen en ella y se aleja de las zonas más distales, como la piel.
Por la noche, la mejor opción
Es la opción perfecta para los que tienen una epidermis ultra sensible, para propensos a irritaciones, para pieles con granitos (con posibilidades de cortes) y para cambios drásticos de imagen. Si llevas una barba de varios días o semanas y decides cortar por lo sano, la noche y una maquinilla súper eficiente son tus aliados. Tras una media de 6-7 horas de descanso, tu piel estará recuperada y sin rastro de lo que hayas hecho. Para finalizar siempre utiliza productos after shave que te ayuden a cerrar mejor los poros de tu piel.


