[Historia Hot] Mi misterioso primo

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 Juanjo es mi primo, padre de dos pequeñitos y separado ya hace un par de años. Lo puedo definir como un gran hombre, fue buen esposo, es buen padre, pero la vida muchas veces te hace tomar otros caminos y a sus cortos 33 años se había separado del amor de su vida, por lo que sus amigos empezaron a invitarlo a salir constantemente y le presentaban a sus amigas, sin embargo a él, ninguna le llamaba la atención.

Debido a esto, dentro de su círculo comenzaron a rondar algunos rumores de que era gay, un día conversado con él, me cuenta que ha sido muy difícil superar la ruptura, pero que pronto lo hará y cuando así sea, recién podrá estar con otra mujer.

Los meses pasaron, se acabaron las vacaciones y cuando llegó el primer día de clases conoció a Amalia, la profesora jefe del kínder A. En ese momento sintió algo raro, no supo describirlo, pero hizo que fuese imposible no pensar en ella durante el resto del día.

A la tarde se ofreció para ir a buscar a los niños al colegio, conversó con la profesora y así fue como con ganas empezó a esperar el horario de salida, las reuniones de apoderados, los paseos de curso, los retiros de padres y todas las actividades que involucraran a Amalia.

Empezaron a conocerse y después de meses de una pseudo amistad, ambos dieron luces de lo que sentían y Juanjo por fin la invitó a salir. Tuvieron una cita tradicional salvo por la última parte, él la fue a dejar a su departamento, ella lo hizo pasar a tomar un café y se besaron. Era tarde y Juanjo estaba por irse, cuando Amalia le pidió que se quedara. Se acostaron en un frenesí de pasión, ambos muy nerviosos porque hace tiempo que no tenían acción y eso los hizo cómplices para no intimidarse y echar pie atrás.

Sus cuerpos desnudos y las ganas de sentirse cerca fue todo lo que necesitaron para hacer de ese lugar un verdadero campo de deseo. Cualquier contacto los estimulaba, el juego previo fue por horas y horas de entregarse, tocarse y besarse por todo el cuerpo.

“Ponte aquí, quiero que me veas”, le dijo osadamente la profesora frente al espejo de su cama. Esa noche el descontrol sexual la hizo inolvidable, a la mañana siguiente Juanjo fue a dejar a sus hijos al colegio y ella entró a tiempo para hacerles clases.

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