Ustedes ya me conocen y saben que soy una chica muy deportista, como muy sano y día tras día voy sagradamente al gimnasio. La distancia de éste y mi departamento es apenas de 5 minutos en auto, pero hay días en que no quieres mover un pie fuera de tu hogar. Y este fue uno de esos días, aprovechando que mi edificio tiene también gimnasio decidí quedarme en casa, era un día muy caluroso hicieron que solo usara un short y un peto deportivo

En fin, bajé y comencé mi rutina diaria, estaba sola en el lugar y cuando llevaba 10 minutos aparece por la puerta un chico a usar las máquinas.  Era musculoso y se notaba muy bien físicamente.  Por el espejo él me miraba mientras yo hacía algunas posiciones en las cuales mi cuerpo lucía mucho mas.
Cada vez las miradas a mi trasero y cuerpo era más insistentes. Yo me sentía muy bien siendo observada y disfrutaba, cuando quise cambiar de máquina me fui a una que él ya había ocupado y obvio tenía demasiado peso de modo que yo no podía sacarlo; él me vio y me dijo: “tranquila estoy para ayudarte”  y me sacó las pesas (que en realidad tampoco eran tan pesadas).

Les confieso estaba algo excitada con la situación, y ya no sólo sudaba de tato ejercicio. En un momento de descanso me quede sentada pensando cómo sería tener sexo en la misma máquina que me encontraba. Lo miraba y me excitaba mucho más con lo que yo estaba pensando y hasta creo que se me arrancó un gemido que él no escuchó, pero si me hubiese encantado que lo hiciera y me tomara con sus fuertes brazos y me hiciera de todo…
Lamentablemente llegó la hora de su partida y me quede sola pensando…

Bueno subí a mi departamento y me di una ducha muy fría…