¡Hola a todos! Hoy les vengo a contar una historia que me contó una amiga de gimnasio…Para proteger su nombre por esta vez la llamaremos Paloma…
Paloma se había inscrito en el gym unos meses antes que yo, tenía unos 26 años y era muy linda…todo lo que unhombre desea, linda cara, busto prominente (tenía más que yo!!) y un trasero hecho a mano…
Mi amiga igual con el tiempo se empezó a volver fanática, ella iba todos los días, yo sabía que le interesaba mucho estar en forma pero también había notado algo…Había un personal trainner que le encantaba…me había comentado un par de veces y se ponía muy coqueta cuando pasaba cerca o le pedía que le explicará un ejercicio.
Él era alto, fornido y muy sensual…Debo decir que hasta yo lo miraba…en realidad era demasiado sexy…
Siguiendo con la historia, este hombre poco a poco se nos empezó a acercar cada vez más, corregía nuestras posturas, nos enseñaba ejercicios nuevos y se notaba heavy la conexión que había entre mi amiga y él…
La situación ya era muy candente hasta que un día paso esto…lo escribiré textual, así mismo como me lo contó mi amiga Paloma:
“Hubo un día en que me atrasé en el trabajo y llegué super tarde al gym, tu ya no estabas….había muy poca gente y obviamente para mi buena suerte…estaba él, tan rico Dani!!! y bueno en un momento se me acerco a saludarme y me pregunto que hacía tan tarde aquí…yo le conté lo que me había pasado y seguimos conversando…Solo me basto ver su cara unos minutos más para entender cuanto me estaba deseando, se le notaba mucho…así que yo tomé las riendas de la situación, le dije que ya estaba por terminar mi rutina y que me iba ir a duchar…Al caminar hacía el baño, me di vuelta y le sonreí…lo que fue una señal super clara para èl, ya que me siguió a mi camarín, entró…e inmediatamente me agarro por la cintura y me empezó a besar de una forma muy sensual…se me pararon todos los pelos y sabía que todo se descontrolaría….Después me tomo en sus brazos para subirme arriba de los lavatorios, seguimos besándonos al mismo tiempo comenzamos a sacarnos la ropa y nos metimos a la ducha. Él tocaba mi cuerpo jugando con la espuma del jabón y yo besaba su cuello sin parar, miraba su figura y solo esperaba que pronto estuviese dentro de mi. Lo hicimos dos veces seguidas y sin duda fue una ducha para no olvidar amiga….”


