[Historia Hot] Un amor artesanal

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Mi primo decidió despojarse del sistema y partir rumbo a una aventura sin regreso definido. Aprendió muchos oficios, descubrió sus dones y se quedó con la artesanía como profesión.

Llegaban las vacaciones, sin duda la mejor época para ganar dinero. Entonces y como de costumbre fue a la plaza de armas del pueblo donde estaba, ahí llegaban muchos turistas, sobre todo extranjeros, se acercó a ellos, les ofreció sus productos y concretó varias ventas. Notó que a lo lejos que dos chicas lo llamaban, fue con ellas y le preguntaron en español si sabía de un hostal donde pudiesen alojar, les recomendó uno y las llevó al lugar, por su deferencia lo invitaron a almorzar y ahí se convirtió en el guía turístico de Inés y Begoña, dos españolas con ansias de disfrutar a concho su estadía.

La atracción que sintió por Inés fue instantánea, se buscaban mutuamente mientras Begoña se perdía por todos los callejones a sacar fotos. La noche estaba llegando y con ella la bohemia de la época estival, una cerveza y un par de canciones bastaron para estar cerca de ella, sus manos se rozaban al compás de la música y sus bocas no tardaron en encontrarse.

Inés tomó la iniciativa y lo invitó al hostal, compraron un par de cervezas y se fueron de ahí. Al llegar, comenzaron a contarse la vida y todas las aventuras por las que habían pasado, tenían muchas cosas en común. El amanecer se acercaba, los besos y caricias se hacían más intensos y sus cuerpos necesitaban sentirse cerca, entonces se refugiaron en una hamaca, donde dejaron sus ropas y se encontraron con la piel, ella estaba un poco nerviosa pero no quería dejar pasar la oportunidad de entregarse, él desabrochó suavemente su sostén pudo sentir su pecho contra el
suyo, Inés se encendió al mínimo roce dejando atrás el miedo y concentrándose en la marea de sensaciones que él la hacia sentir con cada jadeo y entre el vaivén del la hamaca y el de sus cuerpos, se soltaron suspiros de placer al aire, mientras se encendía el día, ellos llegaron al sol.