Que importante se vuelven los amigos con el paso de los años…

Estos hermanos o hermanas elegidos en la vida al final nos acompañan más que muchos familiares incluso más que nuestras propias parejas e hijos si es que hemos decidido tenerlos.

Con los años he ido descubriendo la belleza de la amistad cuando uno se permite pedir ayuda, compartir llantos y errores y como la complicidad de la amistad se transforma en un tesoro qué hay que cuidar día a día.

Se puede tener amigos desde la infancia donde uno los puede ver una vez al año y a los cinco minutos de sentarse a conversar es como que el tiempo nunca pasó y no hay caretas ni poses porque no son necesarios. La historia compartida genera una naturalidad maravillosa que se siente tan natural como la vida misma.

Pero también se pueden encontrar amigos y amigas en el camino de la vida en cualquier situación donde uno conoce a alguien y al segundo uno siente que la conocía de antes donde la naturalidad y la alegría surgen en forma espontánea y esos códigos pueden dar el inicio de algo que puede durar la vida entera.

Los códigos de lealtad, de confidencialidad y de complicidad son claves para que está amistad no se rompa. Sin embargo muchas veces como en todo la vida , amistades cumplen un ciclo y se desvanecen a veces dejándolas partir y otras con fuertes duelos que sin duda nos harán crecer.

Quiero en estas líneas agradecer a todas mis amigas, quienes seguramente me acompañarán en el proceso de envejecer con mayor alegría y complicidad que otros afectos . A las que se han ido , gracias por lo aprendido y a las que he podido hacer daño, perdón porque no ha sido con intención…