Pilar Sordo: Estar acompañado y sentirse solo…¿Te ha pasado?

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 Es bien sabido que las mujeres estamos más preparadas y de mejor forma para estar solas que los hombres. Toda la vida hemos retenido afectos y nuestras redes y el amor por los detalles generan que nuestro paso por la soledad no sea tan difícil como lo es para los hombres. Es por esto que cuesta encontrar hombres realmente solos que no tengan por ahí alguna compañía aunque sea esporádica.

Sin embargo hay una soledad que es muy difícil de procesar y que tiene que ver con la soledad de estar acompañada o acompañado. Esa soledad que siente al tener al otro al lado y no tener tema ni miradas en común y donde la comunicación y los proyectos funcionan como en paralelo y no en conjunto.

Primero creo, y ese ha sido por lo menos mi trabajo con el tema, que nos cuesta mucho asumir que somos seres solos y que los otros no tienen la responsabilidad de hacernos felices y de completarnos lo que nosotros, hemos sido incapaces de hacerlo por nosotros mismos. El apego tan característico del occidente nos genera más sufrimiento del necesario.

Por otro lado, parece ser que en más frecuencia las mujeres que los hombres necesitamos estar “conectados” emocionalmente con el otro, para no sentir esa dolorosa sensación de estar con otro y ser transparente o aunque hablemos no se hace desde lo importante sino sólo desde lo cotidiano.

Es muy importante que aprendamos a pedir lo que necesitamos, y sobre todo aprendamos a escucharnos, para detectar aquellas necesidades que con la rapidez de la vida a veces no somos capaces de ver.

Estar solos o solas estando acompañados nos puede llevar a rupturas y a desencantos que se evitarían si habláramos cuando fuese necesario, es un factor a tomar en cuenta.

Tenemos la obligación de hacernos amigos de la soledad y de compartirla con los demás, si lo logramos estaremos ganando una batalla de la vida, de esas que tienen que ver con nosotros mismos.