A pesar que ya se no va, Septiembre es un muy importante. Cada mes posee visa propia, dada por su nombre o duración, y aunque suelen variar según cultura e idioma, lo cierto es que encarnan fuerzas cósmicas o atmosféricas que les dan fuerza y particularidad, determinando periodos de trabajo, de estudios o incluso ciertos estados de ánimo.
En español, septiembre es el mes que posee más letras, 10… de ahí le siguen noviembre y diciembre con 9 cada uno, febrero y octubre con 7, agosto con 6, enero, marzo, abril, junio y julio con 5, y por último mayo con tan sólo 4.
Cada mes nos habla, palpita en su propio latido, y nos invita a escucharlo, cada uno según su vivencia y según su particularidad, escuchará lo que ese mes vivo tenga que decir, independiente de qué lugar del mundo se viva o si la cultura es diferente. Esta misma adaptación al otro es parte de lo vivo que se encuentra el mes, conectándose a través de la naturaleza o el universo mismo.
Las 10 letras de septiembre simbolizan la realización espiritual del universo como unidad. Es un número que recoge nuestras imperfecciones y nos invita a la superación cada día, siguiendo la luz que nos ilumina el camino. Septiembre simboliza para nosotros la primavera, el florecer de la vida, el despertar a los colores y el calor, y a nosotros como chilenos, las raíces, nuestro cimiento para florecer.
Septiembre nos invita a respirar hondo, dejarnos envolver en su calor, impregnarnos con el despertar de la naturaleza y comenzar a vivir desde lo más profundo.

