Una tormenta solar potencialmente desastrosa podría afectar a todo el planeta, causando estragos en las redes y equipos electrónicos, según lo han advertido varios expertos. Juha-Pekka Luntama, jefe de la Oficina de Meteorología Espacial de la Agencia Espacial Europea, afirmó en declaraciones que “no es una cuestión de si ocurrirá, sino de cuándo” la Tierra se enfrentará a una tormenta solar “potencialmente peligrosa”. Luntama recuerda que las erupciones solares a menudo van acompañadas con un fenómeno conocido como eyección de masa coronal (CME), una explosión en el campo magnético solar que arroja miles de millones de toneladas de plasma solar al espacio. Según el científico, esto fenómenos representan el mayor peligro de todos, ya que son capaces de dañar los instrumentos electrónicos de la Tierra.
Según Luntama, “durante mucho tiempo, hemos tenido suerte”, pero si se produce una gran eyección de masa coronal, su impacto estimado sería de unos 18.300 millones de dólares de costo tan solo en Europa. “Nadie siquiera intentó hacer una estimación del costo mundial. Si hay una gran erupción solar, todo el planeta se verá afectado”, asevera el científico. Tom Bogdan, experto del Centro de Predicción del Tiempo Espacial de EE.UU., también explica que las tormentas de este tipo pueden resultar especialmente devastadoras hoy en día en comparación con las que se producían siglos atrás, pues afectan a “tecnologías avanzadas que influyen prácticamente en todos los aspectos de nuestras vidas”.
“La preocupación aquí es que, si la radiación de una erupción solar golpea la Tierra, puede noquear a los satélites, interrumpir los teléfonos móviles y otras formas de comunicación”, alerta, por su parte, Brian Gaensler, astrofísico de la Universidad de Toronto. Tal impacto se sentiría más en las ciudades, ya que daría lugar a un gran número de personas que pierden el acceso al agua potable, el calor, el aire acondicionado, la refrigeración y las telecomunicaciones. Además de eso, las tiendas de comestibles serían saqueadas casi al instante, y las gasolineras dejarían de operar sin energía. El propio comercio se detendría ya que no habría acceso a Internet ni ninguna forma de intercambio electrónico. La comunicación vía dispositivos electrónicos tales como radio, TV, teléfonos no tendría lugar tampoco. Esto obviamente llevaría a la bolsa de valores a convertirse en no existente. Sin embargo, lo peor sería el desmoronamiento de la civilización tal como la conocemos, a medida que la infraestructura decaiga, los humanos estarían más propensos a instintos de base.

