Es increíble que este conocido condimento, hoy tan económico y abundante, en el pasado fuese tan apreciado y escaso. Se cuenta que en el Imperio Romano se le utilizaba como dinero para pagar a sus ejércitos, derivando de allí el término “salario”.
La sal se ha utilizado tradicionalmente en rituales que combaten y purifican la energía negativa a través de los siglos, sobre todo en las culturas indígenas, teniéndola como un elemento de lucha contra el mal, y debía estar incluida en todos los rituales si se quería atraer la fertilidad, felicidad y dinero, alejando la mala suerte y los malos espíritus.
Este poder, en parte se le adjudica por su estructura cristalina, pues el cristal más fácil de conseguir. Sus propiedades nos ayudan a canalizar la energía por el interior de nuestro cuerpo y dentro de nuestro entorno en el hogar, aumenta el caudal de energía etérea que fluye por nosotros y por nuestra casa.
Hoy comparto una receta otorgada por una maestra de Feng Shui en China, la cual encuentro maravillosa: Todos los días viernes, usted le agrega al pote de sal que tiene en su cocina, 3 cucharadas
soperas de sal nueva, poco a poco este secreto chino va a ir terminando con sus deudas.

