Evita herir los corazones y sentimientos de los demás: El venenos siempre vuelve a donde comenzó. Cada cosa que hagamos, cada pensamiento, emoción y palabra se nos devuelve en nuestra vida.

Todo aquello que pensamos y sentimos atrae una consecuencia. Todo repercute por fuera y por dentro. Nuestro presente es consecuencia de lo que generamos en el pasado, y nuestro futuro dependerá de nuestro actuar de hoy, del amor y odio que irradiemos a los demás.
Vivimos en tiempo presente, hacemos lo que nos nace en el momento y no pensamos en las consecuencias de nuestros actos. Todo se nos devuelve de alguna u otra forma. Causa y efecto, acción y consecuencia.
El amor, genera amor. La violencia, genera violencia. Si robamos, la vida se encargará de quitarnos algo. Si entendemos esta lógica, aprenderemos a pensar dos veces antes de actuar, generaremos más empatía y cuidaremos el mundo que vamos generando.
Cualquier sea nuestro móvil para actuar, más allá de los defectos, angustias, imperfecciones o equivocaciones, tampoco podemos olvidar que siempre habrá una nueva manera de empezar y hacer las cosas bien. Todo es posible si se tiene voluntad. La vida es una eterna enseñanza esperando ser descubierta.
Vive el día a día tratando de ser la mejor persona que puedas, siempre con el ánimo de crecer y aprender. La idea es ser felices con lo que tenemos y hacer felices a nuestro entorno a través de esta irradiación.

